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Updated: 1 hour 18 min ago

La disculpa de Welby sobre la invitación a Lambeth allana el camino para que el Consejo Consultivo Anglicano marche unido

Mon, 05/13/2019 - 10:13am

El obispo burundés Eraste Bigirimana, a la derecha, y el obispo de Nairobi Joel Waweru, abrazan a Ed Konieczny, obispo de Oklahoma, el 4 de mayo, pese a que ambos se opusieron a la resolución que él propuso. Los dos participaron en la redacción de un texto de avenimiento que el Consejo Consultivo Anglicano aprobó por unanimidad. Foto de Paul Feheley/ACNS.

[Episcopal News Service — Hong Kong] El arzobispo de Cantórbery, Justin Welby, trabajando con otras personas, preservó la unidad de la 17ª. reunión  del Consejo Consultivo Anglicano el 4 de mayo al disculparse por  su decisión de no invitar a cónyuges del mismo sexo de los obispos que asistirán a la Conferencia de Lambeth  y convenir en renovar la promesa de la Comunión de hace 21 años de escuchar las experiencias de personas LGBTQ.

“Les pido perdón por los errores que pueda haber cometido” dijo Welby.

La reunión del 28 de abril al 5 de mayo estuvo a punto de romperse durante la tarde de su último día trabajo, no por la Conferencia de Lambeth, sino por el mayor problema de cuánto el Consejo debe decir acerca de la plena inclusión de personas LGBTQ en la vida de la Iglesia.

El conflicto surgió por vía de la resolución del obispo de Oklahoma, Ed Konieczny, que pedía que el Comité Permanente de la Comunión reuniera información acerca del esfuerzo de las provincias de escuchar a personas “que, debido a su sexualidad humana, han sido marginadas dentro de la Iglesia, la sociedad y en sus respectivas culturas”.

La cobertura completa de ENS de la 17ª. reunión del Consejo Consultivo Anglicano puede encontrarse aquí

Los miembros no pusieron objeción a esa labor. Sin embargo, un buen número de ellos rehusó aceptar el preámbulo de la resolución, que habría reafirmado “el respeto y dignidad de personas como hijos de Dios que han sido marginadas debido a su humana sexualidad” y dice que “deberían ser plenamente incluidas en la vida de la Comunión Anglicana”.

El franco, pero amable debate por la resolución, las intensas negociaciones que tuvieron lugar durante los recesos de ese debate y la resultante resolución completamente reescrita probó que “al final, el amor de Cristo se manifestó”, dijo Konieczny a Episcopal News Service después de la reunión. “Probamos que somos capaces de tener una conversación y capaces de entendernos mutuamente y capaces de llegar a un acuerdo”.

“Tal vez lo poquito que hicimos aquí puede ser un ejemplo para la Comunión en general y, para aquellos que eligieron quedarse fuera, y quizás en alguna medida esto les ayudará al menos a pensar en volver”.

Nigeria, Ruanda y Uganda no enviaron representantes a la reunión del CCA-17. Algunos obispos han dicho que no asistirán a la Conferencia de Lambeth porque objetan las posiciones teológicas de otros obispos y provincias.

El Rdo. Michael Barlowe, representante del clero en la delegación de la Iglesia Episcopal, calificó el empeño de Konieczny de toda una semana como “valiente”. La Iglesia Episcopal, dijo él después de la reunión, resultó bien servida por Konieczny que  “amablemente intentó abordar un asunto muy controvertido”.

Todo el CCA fue amable durante las casi tres horas que duró el debate y la negociación, dijo Rosalie Ballentine de la Diócesis de Islas Vírgenes, la representante laica de la Iglesia Episcopal.

“Eso prueba que podemos discrepar de una forma amorosa”, afirmó ella. “Algunos de nosotros en la Iglesia Episcopal a veces debemos aprender a dar un paso atrás y darnos cuenta de que realmente se trata de Jesús, de Dios, de cómo andamos en la fe, en lugar de seguir nuestro camino. Mucho de eso se demostró hoy”.

Debatiendo “incluidos” vs. “acogidos”

El lenguaje en el preámbulo de la resolución tocó todas las desavenencias  [que existen] en la Comunión sobre la sexualidad y fue demasiado lejos para algunos. No fue mucho mejor cuando una enmienda propuso cambiar la última cláusula , “deben ser plenamente incluidos en la vida de la Comunión Anglicana” por “son plenamente acogidos en la vida de la Comunión Anglicana”.

Los miembros debatieron los matices de ser “incluido” o “acogido” y si la interpretación de cualquier de las dos palabras cambiaba cuando se traducía a otros idiomas.

Konieczny aceptó la enmienda para hacer avanzar la resolución que terminó aprobándose con 38 votos a favor, 20 en contra y 17 abstenciones.

Durante el consiguiente debate sobre la resolución, el arzobispo sudanés Ezekiel Kondo dijo que en su país de mayoría musulmana “mañana la Iglesia cerraría”, si el CCA aprobará la resolución. “Si aprobamos esta resolución, estaríamos enviando un mensaje equivocado” a la Iglesia y al mundo, afirmó.

El obispo Eraste Bigirimana, de la diócesis burundesa de Bujumbura, dijo que la Comunión ha estado dividida desde que los anglicanos comenzaron a hablar formalmente de la sexualidad en la Conferencia de Lambeth de 1998. La división, dijo él, porque no todos creen que “la Biblia es muy clara: la fornicación es un pecado, el adulterio es un pecado; la homosexualidad es un pecado para los cristianos”, dijo Bigirimana. “La Biblia tiene que ser nuestra referencia”.

Joel Waweru, obispo de la Diócesis de Nairobi, se opuso a la resolución porque “sienta doctrina”, algo que el CCA no hace. Él dijo que los miembros del CCA “no han tenido tiempo de discutir temas de la sexualidad humana, pero ahora se les pide que voten una resolución sobre eso. Y Waweru arguyó, la resolución debe extenderse para incluir a personas que han sufrido discriminación por alguna razón.

“Como alguien que proviene del hemisferio sur”, el obispo dijo que él estaba de acuerdo con los otros que temían que la aprobación de la resolución le daría argumentos a los conservadores anglicanos, llevando a más de ellos a boicotear la Conferencia de Lambeth 2020.

Jane Alexander, obispa de la Diócesis canadiense de Edmonton, dijo a sus colegas que la resolución del CCA simplemente le recordaba a la Iglesia acerca del compromiso incumplido de la Conferencia de Lambeth 1.10 de escuchar a las personas LGBTQ.

Si el CCA no reafirma el respeto y la dignidad de los que han sido marginados debido a su sexualidad humana, afirmó ella, “entonces se me rompe el corazón y habremos quebrantado nuestro Pacto Bautismal” “para no mencionar el Código de Conducta que los miembros aprobaron al comienzo de la reunión y que contiene una declaración semejante”.

Casi al final del debate de cerca de 45 minutos, Konieczny dijo que él no respaldaría una propuesta que se hizo para borrar todo el preámbulo. “Subrayó que había trabajado en la resolución toda la semana y había aceptado “múltiples revisiones” porque era consciente de las diferencias que representan los miembros del CCA.

“Me siento angustiado. Estoy desconsolado. Cuestiona mi fe que” el Consejo no pueda afirmar la declaración que hizo en el Código de Conducta de hace una semana y  “que queramos enviar un mensaje al mundo de que te respetaremos a la distancia, que no eres bienvenido. Este no es el cuerpo de Cristo al cual yo pertenezco”, dijo Konieczny.

Que el CCA debata si alguien es hijo de Dios y bienvenido en la Iglesia “está más allá de mi comprensión”, dijo él, añadiendo que en el 50% de las zonas geográficas de las iglesias miembros “privan de sus derechos, encarcelan y ejecutan a personas que difieren de su sexualidad humana, sin que digamos nada”.

“Por el contrario, nos preocupamos de la política, en lugar de las personas”.

Durante el receso para el té de la tarde, un creciente número de miembros se reunieron en torno al arzobispo de Cantórbery y al obispo de Oklahoma Ed Konieczny mientras se encontraban debajo del estrado en el salón de reuniones del Consejo, intentando llegar a un acuerdo. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

Después de que los miembros hicieran un receso para orar, Margaret Swinson, vicepresidente del CCA, dictaminó que la propuesta de borrar el preámbulo “destruye demasiado el espíritu en que esta moción se presentó “ para que ella ejerciera su discreción de permitir que llegara a someterse a votación.

Welby sugirió que el Consejo se tomara un receso para que hubiera discusiones de grupos en las mesas. Esa pausa  dio lugar a lo que convirtió en un “receso de té” de casi 50 minutos, durante el cual varios grupos de representantes y de miembros del personal se agruparon, a los cuales a veces se incorporó Konieczny, en el intento de alcanzar un acuerdo.  Welby con frecuencia se encontraba en el centro. Waweru y Konieczny trabajaron juntos en un punto. Waweru, mantuvo la puesta sobre la espalda de Konieczny, mientras éste se sentó y leyó la propuesta final.

Con ese borrador en la mano, Swinson le pidió a los miembros que escucharan a Welby y decidieran si ellos podía aceptarlo como una avenencia. Él les recordó a los miembros que la Comunión Anglicana ha discrepado fieramente en el pasado acerca de los contraceptivos, del divorcio y de la ordenación de las mujeres. “Luego, no debemos entrar en pánico” sobre el capítulo actual del debate sobre la identidad sexual que ha sido parte de la Comunión por casi 30 años, dijo Welby.

Al arzobispo de Cantórbery se le conoce como el “centro de la unidad” del CCA, la Conferencia de Lambeth y la Reunión de los Primados. En ese espíritu, Welby dijo que era “mi falta y mi responsabilidad” que ciertas personas se sintieran disgustadas porque algunas fueron invitados a la Conferencia de Lambeth 2020 y otras no.

“Puede ser que al final de los tiempos, entienda que hice eso mal, y responderé por ello de una u otra manera en el día del juicio”, dijo. “Donde lo manejé mal, lo cual estoy seguro que lo hice, para un grupo u otro, quiero disculparme con ustedes porque no he ayudado a la Comunión, tanto a los que están preocupados por quiénes fueron invitados o los que están preocupados por quiénes no fueron invitados.

“Les pido perdón por los errores que pueda haber cometido”.

El obispo de la Diócesis de Nairobi, Joel Waweru, de pie a la izquierda, tiene la mano sobre el hombro del obispo de Oklahoma Ed Konieczny mientras éste lee el texto de un posible arreglo a una resolución que amenazó con descarrilar el último día de sesiones del ACC-17. El arzobispo de Cantórbery Justin Welby lee de pie a la izquierda de Konieczny, el obispo de Lambeth Tim Thornton está a su derecha, y próximo a Thornton se encuentra Stephen Knott, subjefe de personal del Palacio de Lambeth. La vicepresidente del CCA, Margaret Swinson, a la derecha, habla con Darren Oliver, asesor legal del CCA, mientras el obispo Anthony Poggo se recuesta sobre la mesa. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

El texto de compromiso, que se presentó ante el Consejo como una enmienda hecha por Waweru y que eliminó el preámbulo original, advierte “con preocupación el patrón de invitaciones a la Conferencia de Lambeth 2020” y le pide a Welby que establezca  un proceso de escucha ,con asesoramiento solidario e independiente a fin de oír las preocupaciones y voces de personas, especialmente las de aquellos que se han sentido marginados por cuenta de su sexualidad”.

Welby debe también hacer acopio de la labor que se haya hecho en la Comunión desde que la Resolución 1.10 de Lambeth 1998 demandó tal proceso. Él ha de informar al Comité Permanente y al ACC-18 en 2012. Finalmente la resolución le pide que informe  a ambos organismos acerca de “todos los problemas de discriminación” a través de la Comunión.

Luego de sus disculpas y de la explicación de la enmienda de Waweru, Elby se excusó en francés y tradujo la enmienda al francés. Y le pidió al Nick Drayson, de la Diócesis del Norte de Argentina, que tradujera ambas al español, y al obispo de la Diócesis de Tanganica Central, Dickson Chilongani, que hiciera lo mismo al swahili. Los miembros para quienes el inglés no es su primer idioma han tenido dificultades durante la reunión debido a la falta de servicios formales de interpretación o traducción.

“Por respeto y amor y afecto a nuestro Arzobispo y por amor y afecto a nuestros iglesias miembros, y especialmente por mis hermanos del hemisferio sur, y por la unidad de la Iglesia”, Konieczny dijo que estaba “dispuesto a aceptar esta enmienda de mi hermano Joel”.

Esforzándose para hablar, Konieczny dijo que él quería que “sus hermanos obispos del sur” supieran que “estamos dispuestos a conversar y a andar juntos en unidad y amor, y les insto a venir y reunirse con nosotros”.

La enmienda de Waweru fue aprobada 83 a 0 con tres abstenciones en un sondeo tentativo para probar su solidez. Waweru, Chilongani y Bigirimana se acercaron a Konieczny para abrazarlo. El obispo keniano besó el anillo episcopal de Konieczny, quien respondió de la misma manera y los presentes comenzaron a cantar “Alma, bendice al Señor”.

El Consejo se reunió formalmente y la resolución enmendada se aprobó por “consenso general”.

La resolución, titulada ‘La dignidad de los seres humanos’, dice:

“El Consejo Consultivo Anglicano

  1. Advierte con preocupación el patrón de las invitaciones a la Conferencia de Lambeth 2020 y solicita que el arzobispo de Cantórbery como centro de unidad garantice que un proceso de escucha se ponga en vigor con moderación solidaria e independiente a fin de escuchar las inquietudes y voces  de personas, especialmente de aquellas que se han sentido marginadas por cuenta de su sexualidad. El arzobispo de Cantórbery también será responsable de compilar  todo el trabajo hecho en esta área a través de la Comunión Anglicana desde Lambeth 1998 e informarle  al Comité Permanente [del CCA] y al CCA-18.

El Consejo rechazó posteriormente una resolución presentada con antelación en que se le pedía a Welby que contemplara el establecimiento de un equipo de trabajo para esclarecer la identidad esencial y los lindes de la Comunión Anglicana en el siglo XIX. Konieczny dijo que temía que la verdadera intención de la resolución era crear un organismo con la facultad de declarar “quien estaba dentro y quien fuera en la Comunión Anglicana”. La votación 43-35 con ocho abstenciones,  se produjo después que Swinson dictaminó que había sido aprobada luego de su petición de “consenso general”, y Konieczny, junto con un tercio de sus colegas, pidió una votación a mano alzada. Fue la primer vez que se recuerde que el CCA rehusaba aceptar una medida favorecida por el arzobispo de Cantórbery.

“Alabado sea Dios por haber votado en contra de lo que yo quería”, le dijo Welby luego a los miembros. “Eso es el anglicanismo”.

– La Rda. Mary Frances Schjonberg es redactora sénior y reportera de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.

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Cuestiones de procedimiento y una agenda repleta llevan a los miembros del CCA-17 a pedir cambios en reuniones futuras

Mon, 05/13/2019 - 10:04am

Miembros del Consejo Consultivo Anglicano levantan las manos en una forma bastante peculiar de votar sobre una medida. La mayoría de las resoluciones se aprobaron por “consentimiento general” o “asentimiento general” más que a mano alzada. Foto de Neil Vigers/ACNS

[Episcopal News Service – Hong Kong] Al tiempo que  el Consejo Consultivo Anglicano concluía su reunión del 28 de abril al 5 de mayo en esta ciudad, muchos miembros decían que el grupo debe reconsiderar la estructura de su reunión y su proceso de resoluciones.

Todos los representantes de la Iglesia Episcopal en el CCA, el obispo de Oklahoma Edward J. Konieczny, el Rdo. Michael Barlowe y Rosalie Ballentine, dijeron en una entrevista con Episcopal News Service el 4 de mayo, al final de la última sesión de trabajo del CCA, que deseaban que la agenda no hubiese estado tan repleta. La reunión anterior, el CCA-16, celebrado en Lusaka, Zambia, duró 12 días en 2016. Esta reunión duró ocho días.

“Llegó a ser obvio para casi todos aquí que queremos tener espacio y tiempo para aprender los unos de los otros y entendernos mutuamente, y para debatir y para escuchar, y para tener todas las emociones que suben y bajan y van más allá”, dijo Konieczny. “Espero que los que organizaron esta reunión hayan oído eso”.

Las sesiones de trabajo incluyeron vídeo y presentaciones en vivo junto con discusiones de mesa que muchos dijeron que  a veces percibieron como apresuradas y difíciles para aquellos que no tienen el inglés como primera lengua. Ballentine, que asistió al CCA-16, dijo que esta reunión tenía “una absoluta falta de proceso”.

“Hablamos de ‘andar juntos’, pero parte de ese andar juntos tiene que ser la oportunidad para nosotros de conversar juntos, de oírnos los unos a los otros,  de escuchar”, dijo Ballentine. “Uno no puede hacer eso si no crea el espacio para que eso suceda”.

Barlowe escribió un largo mensaje en Facebook el 2 de mayo sobre lo que él llamó “el control ejercido sobre la interacción y la participación de los miembros del Consejo Consultivo Anglicano”. Barlowe, que es funcionario ejecutivo de la Iglesia Episcopal y secretario de la Convención General, dirige una oficina que dedica gran parte de su tiempo a la planificación de reuniones, que están destinadas a operar  dentro de lo que él llama “el compromiso en la participación y la transparencia”  de la Iglesia en el gobierno.

Durante el polémico debate del CCA acerca de la identidad sexual en la mañana del 4 de mayo, el arzobispo de Cantórbery Justin Welby habló con frecuencia en francés, tradujo al francés textos que aparecieron en las pantallas del salón, y le pidió a otros que interpretaran sus comentarios y tradujeran los textos a español y swahili. Sin embargo, esos son sólo tres de los muchos idiomas que hablan los miembros del CCA.

“Gran parte del desacuerdo y mucho de la confusión y ansiedad hoy fue en torno al idioma”, dijo Konieczny. Los obispos del sur global le dijeron que no entendían la redacción de partes de su resolución. Y también le dijeron que algunos de los términos elegidos transmitirían conceptos que serían “extremadamente difíciles y diferentes” en su cultura, contó él.

La cobertura completa de ENS de la 17ª. reunión del Consejo Consultivo Anglicano puede encontrarse aquí.

Por consiguiente, explicó Konieczny, esos obispos se mostraron renuentes a considerar la moción. Su renuencia paralizó la reunión y Konieczny, algunos de los obispos y Welby redactaron una enmienda de compromiso que reescribió la resolución. Welby finalmente explicó la avenencia en francés, tradujo el texto al francés y le pidió a otros miembros que lo tradujesen al español y al swahili.

Los miembros del CCA necesitan tener más que traducciones parciales o saber suficiente inglés para poder descifrar lo que está pasando, apuntó Konieczny. Todos ellos necesitan un entorno en el que puedan examinar cuidadosamente las decisiones propuestas y participar plenamente en el debate, de manera que el Consejo pueda oír todos los puntos de vista, añadió él.

Barlowe dijo que el difícil debate sobre la resolución acerca de la identidad sexual mostró el “colapso del control”, añadiendo que “la agenda controlada y todo lo demás no produjo realmente lo que tal vez se pretendía,  que era sofocar el debate y el diálogo. Por el contrario, cuando las personas tuvieron la oportunidad de debatir verdaderamente un asunto, dijo él, tenían cosas que decir, pero los problemas de interpretación y traducción y la falta de compromiso previo sobre el tema “empeoró la situación”.

Margaret Swinson , vicepresidente del ACC, les dijo a sus colegas al final de la última sesión de trabajo de la reunión, que resultaba claro para ella que “necesitamos una revisión del proceso en torno a las resoluciones”.

Los miembros de la Iglesia Episcopal en la reunión del CCA, el obispo Edward J. Konieczny, al centro, entre el Rdo. Michael Barlowe y Rosalie Ballentine, conversan durante un receso el 1 de mayo fuera del salón de sesiones del Consejo Consultivo Anglicano en el Hotel Costa de Oro de Hong. Foto de Mary Frances Schjonberg/EN

Ella citó dos razones. La primera fue “la cordura del comité de resoluciones”, que con frecuencia se reunió mientras otros se dedicaban a hacer otras cosas tales como comer o visitar parroquias en Hong Kong.

La otra es el hecho de que algunos de los miembros para quienes el inglés no es su primera lengua tuvieron dificultades durante la reunión debido a la falta de servicios de interpretación o traducciones formales.

No hubo intérpretes oficiales en la reunión, que se llevó a cabo en inglés. A principios de la semana, el director de Operaciones David White reconoció que “para un gran número de personas aquí, el inglés no es su primer idioma”. Muchos informes y otros documentos están disponibles en inglés, francés, español y portugués, algo que no fue así en las anteriores reuniones del CCA. Sin embargo, las resoluciones sólo estaban disponibles en inglés.

White explicó que le habría costado a la comunión de $10.000 a $15.000 por persona brindar servicios de interpretación para aquellos que lo necesitaban, un costo que él calificó de “económicamente imposible”. Dijo que a esos miembros se les pidió “traer a alguien consigo y lidiaremos con las traducciones de esa manera”.

Más de una vez durante las sesiones de trabajo, Welby llamó la atención al hecho de que, como él lo definió durante una cuestión de orden, el ACC-17 “insistía en que los [los miembros] usaran el inglés, cuando o bien no podían leer o entender inglés, o es su segunda o tercera o incluso cuarta lengua”.

Swinson dijo que la fecha límite para presentar resoluciones debía fijarse más temprano para permitir la traducción. Ella comprometió al Comité Permanente de la Comunión, de la cual es miembro, a revisar ese proceso.

Las reglas parlamentarias del Consejo parecían fluidas en ocasiones, con los funcionarios del Consejo a veces aplicando estrictamente los plazos y límites anunciados para las enmiendas de resolución, y en otras ocasiones ofreciendo flexibilidad. El 4 de mayo se presentó un debate en medio de reglas a veces cambiantes sobre la admisibilidad de las enmiendas

El Consejo no llegó realmente a votar sobre muchas resoluciones o enmiendas, sino que el Presidente le preguntó a los miembros: “¿Está conforme en dar su consentimiento general a esta resolución?” A veces se usó la expresión “consentimiento general”. El Presidente no indagó por quiénes disentían. El moderador de la sesión podía decidir someter una moción a una votación de mano alzada y así lo hizo.

En un caso, y debido a un audible número de noes, los miembros le objetaron a la presidencia su decisión de dar  por aprobada una medida. Konieczny pidió un voto a mano alzada y le recordaron que al Consejo le habían dicho al principio de la reunión que esa petición debía contar con el respaldo de un tercio de los miembros. Más de un tercio de los miembros se puso de pie par apoyar su petición.

Barlowe dijo que si bien la Iglesia Episcopal no es perfecta, intenta “nivelar el campo de juego mediante cosas como reglas de orden y procedimientos parlamentarios regulares”. Tales reglas pueden parecer aburridas, agregó, pero ofrecen “un manera de oír todas las voces”.

Lea más al respecto

La historia del CCA se encuentra aquí.

La cobertura permanente de ENS al CCA se encuentra aquí.

La cobertura del Servicio de Noticias de la Comunión Anglicana [Anglican Communion News Service] se encuentra aquí.

Se enviaron mensajes de Twitter a través del hashtag  #ACC17HK.

La mayor parte de la reunión tuvo lugar en el Hotel Costa de Oro [Gold Coast Hotel] a unos 45 minutos del centro de Hong Kong.

– La Rda. Mary Frances Schjonberg es redactora sénior y reportera de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri

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Splinter Anglican Communion group announces alternative meeting just before Lambeth 2020

Fri, 05/10/2019 - 2:39pm

[Episcopal News Service] The turmoil over the 2020 Lambeth Conference continues, most recently with a communiqué from the leaders of the Global Anglican Future Conference, or GAFCON, reiterating their contention that the gathering of Anglican Communion bishops is flawed because it will include bishops from provinces that allow same-sex marriage.

The group also announced that it will call a meeting of Anglican Communion bishops for June 8-14, 2020, in Kigali, Rwanda, just weeks before the Lambeth gathering. In 2008, its inaugural year, GAFCON staged a similar pre-Lambeth meeting in Jerusalem. When GAFCON was formed in 2008, its founders said “moral compromise, doctrinal error and the collapse of biblical witness in parts of the Anglican Communion” had reached a critical level.

“On the one hand, we have no interest in attempting to rival Lambeth 2020,” GAFCON’s May 2 letter from its Primates Council said. “On the other hand, we do not want our bishops to be deprived of faithful fellowship while we wait for order in the communion to be restored.”

The council said the Rwanda meeting is meant primarily for bishops who have already decided to boycott Lambeth. However, any bishop of the Anglican Communion who supports its “Jerusalem Declaration” and Resolution 1.10 of the 1998 Lambeth Conference, defining marriage as “the lifelong union of a man and a woman” is invited.

While Archbishop of Canterbury Justin Welby has been criticized for his refusal to invite the same-sex spouses of bishops to the 2020 Lambeth Conference, GAFCON said in its 2018 “Letter to the Churches” that Welby should not invite bishops from provinces that “have endorsed by word or deed sexual practices which are in contradiction to the teaching of Scripture and Resolution 1.10 of the 1998 Lambeth Conference, unless they have repented of their actions and reversed their decisions.”

“We have not yet received a response from the Archbishop of Canterbury,” the council’s letter said.

As noted in the 2004 Windsor Report (page 61 here), Lambeth Conference decisions do not carry the force of canonical law in part because there is no single set of canons applicable across the entire communion.

GAFCON’s 2018 letter also asked Welby to invite as full members to the Lambeth Conference bishops of the splinter groups known as the Province of the Anglican Church in North America and the Province of the Anglican Church in Brazil. Instead, on April 26, Welby announced that he had invited the Anglican Church in North America (ACNA), the Anglican Church of Brazil and the Reformed Evangelical Anglican Church of South Africa (REACH-SA) to send observers to the conference. They will have the same status as representatives from other Christian churches, such as the Roman Catholic, Orthodox, Methodist, Lutheran and Reformed churches, and multilateral bodies including the World Council of Churches and the Global Christian Forum.

Archbishop Foley Beach of the Anglican Church in North America, the new chair of GAFCON’s Primates Council, responded by saying Welby had based his decision on “a partisan, divisive, and false narrative by wrongly asserting that I left the Anglican Communion. I have never left the Anglican Communion, and have no intention of doing so.

“I did transfer out of a revisionist body that had left the teaching of the Scriptures and the Anglican Communion, and I became canonically resident in another province of the Anglican Communion. I have never left.”

Foley said being given observe status “is an insult to both our bishops, many of whom have made costly stands for the Gospel, and the majority of Anglicans around the world who have long stood with us as a province of the Anglican Communion.”

During the Anglican Consultative Council’s recent 17th meeting, Secretary General Josiah Idowu-Fearon said that GAFCON had acted in a way that “causes confusion and potential division.” He said that calls for GAFCON bishops to attend Lambeth as full participants were divisive because the bishops “are clearly not members of the communion.”

GAFCON’s letter also announced that it had affirmed the interim report of its Task Force on Women in the Episcopate, which after a “four-year comprehensive study,” recommended that GAFCON provinces should not allow women to be bishops “until and unless a strong consensus to change emerges after prayer, consultation and continued study of Scripture among the GAFCON fellowship.”

– The Rev. Mary Frances Schjonberg is the Episcopal News Service’s senior editor and reporter.

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Aviso a los medios: El Consejo Ejecutivo de La Iglesia Episcopal se reunirá en Maryland, del 10 al 13 de junio de 2019

Fri, 05/10/2019 - 12:41pm

[10 de mayo de 2019] El Consejo Ejecutivo de La Iglesia Episcopal se reunirá del 10 al 13 de junio de en el Centro de Conferencias en el Instituto Marítimo en Linthicum Heights, Maryland.

Los representantes de los medios de comunicación que quieran asistir a la reunión deberán acreditarse. Todos los medios deberán pre-registrarse comunicándose con Lisa Webb, funcionaria adjunta encargada de Asuntos Públicos en info@episcopalchurch.org. Tengas en cuenta: todo representante de los medios de comunicación que asista es responsable de correr con sus propios costos de alojamiento, comidas y transporte. Los representantes pueden comprar boletos para el almuerzo en la recepción del centro de conferencias por $20.

Consejo Ejecutivo 

El Consejo Ejecutivo de la Convención General es un órgano electo que representa a toda la Iglesia y que lleva a cabo los programas y políticas aprobados por la Convención General. Su labor consiste en supervisar el ministerio y la misión de la Iglesia. Esto incluye la responsabilidad de supervisar el trabajo realizado por la Sociedad Misionera Doméstica y Extranjera, así como también la disposición de los fondos y otros bienes de acuerdo con los cánones de La Iglesia Episcopal y las resoluciones, órdenes y presupuestos adoptados o aprobados por la Convención General. También incluye la supervisión de la labor de la Oficina de la Convención General.

El Consejo Ejecutivo está formado por veinte miembros elegidos por la Convención General (cuatro obispos, cuatro sacerdotes o diáconos y doce laicos) y dieciocho miembros (un clérigo y un laico) elegidos por cada provincia. El Obispo Presidente y la Presidenta de la Cámara de Diputados son el presidente y la vicepresidenta. Los otros miembros del Consejo Ejecutivo son miembros ex oficio con presencia y voz, pero sin voto.

La lista de los miembros se encuentra aquí.

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Guatemalan woman nears two years living at church that offered sanctuary from deportation

Thu, 05/09/2019 - 2:38pm

Juana Luz Tobar Ortega with some of her sewing machines at St. Barnabas Episcopal Church in Greensboro, North Carolina. Photo: Yonat Shimron/Religion News Service

[Religion News Service — Greensboro, North Carolina] Juana Luz Tobar Ortega spends her days at St. Barnabas Episcopal Church sewing pillow covers, sculpting clay cups and bowls and cooking papusas and tamales.

But Ortega’s many homemaking skills belie the harsh reality of her life: She cannot go home.

Later this month, Ortega will mark her two-year anniversary in sanctuary. The 47-year-old Guatemalan native took refuge at St. Barnabas on May 31, 2017, after receiving an ankle bracelet and an order of deportation.

On May 9, some PBS stations across the country will air a 25-minute documentary titled “Santuario” that tells Ortega’s story. The film looks at the plight of the Ortega family after Juana left her husband, Carlos, four children and two grandchildren for sanctuary. The directors hope the film shines a light on noncriminal deportation cases like Ortega’s, which have multiplied in the wake of the Trump administration’s immigration crackdown.

Ortega, who has no criminal record, has lived in the United States for 26 years, most of them in the North Carolina town of Asheboro, about 30 miles from Greensboro.

Before taking sanctuary, she worked as a seamstress for a furniture company in nearby High Point. Six years ago during a raid on her employer, she was arrested for entering the country illegally and released. It was then she first realized her asylum claim was denied. Each year since, she checked in with U.S. Immigration and Customs Enforcement and received a one-year stay of deportation – until in 2017, when for no stated reason she was given 30 days to leave the country.

Faced with the choice of leaving her family and going back to Guatemala, or awaiting a knock at the door from an ICE officer, she sought church sanctuary.

Ortega’s family visits her at the church every weekend. Her two granddaughters often stay with her during school vacations. But for all practical purposes, her life is on hold.

“I came into the project excited about the idea of sanctuary as a form of protection for people facing deportation,” said Christine Delp, who co-directed the film with Pilar Timpane. “And I came through not really sure whether sanctuary is a good or bad thing. It’s like being in limbo. There’s an extreme emotional, financial, physical toll on families.”

Hundreds of congregations across the country have pledged to support undocumented people at imminent risk of deportation. A far smaller number have actually housed them.

There are now 48 people taking sanctuary in houses of worship across the U.S., according to Church World Service, which maintains a database. Three have been in sanctuary since 2016, when the most recent sanctuary movement began, and 21 are coming up on their second anniversary.

Houses of worship are considered “sensitive locations,” meaning that federal immigration enforcement officers will avoid arresting, searching or interviewing people there under most circumstances.

The congregations that have people living in sanctuary have worked hard to advocate on their behalf.

So far, they’ve had limited success.

Some people in sanctuary have successfully won a stay of removal and have been reunited with their families. (One woman formerly in sanctuary at another Greensboro church was granted a green card last week, entitling her to permanent residency.)

But the majority are still waiting.

Timpane, co-director of the documentary about Ortega, which has shown at 11 film festivals and won the grand jury prize for short documentary at the New Orleans Film Festival, said she still struggles with people’s misunderstandings about the immigration system.

“It continues to surprise that we get questions like ‘What did she do? Why is (she) getting a deportation sentence?’ — rather than ‘What can be done to change the system?’” Timpane said.

St. Barnabas, North Carolina’s first congregation in recent history to offer sanctuary to an undocumented immigrant, took in Ortega knowing her stay would be indefinite, but feeling called nonetheless to help her.

Juana Luz Tobar Ortega, center front, poses with her family for a photo released in 2017 by American Friends Service Committee, which was helping her resist a deportation order.

To keep her safe, it instituted new rules: The church doors remain locked. A volunteer is on duty 24 hours a day. And no immigration enforcement officers are allowed on the premises without an arrest warrant signed by a judge.

The church turned a vesting room and storage area into a bedroom and sitting area for Ortega. Her son-in-law, a plumber, installed a shower in one of the church bathrooms.

Besides sheltering her, church members revved up their advocacy on Ortega’s behalf. They’ve written letters, made phone calls, visited Congress to push for an immigration policy that keeps undocumented families together and allows a path to citizenship. Failing that, they have raised the possibility of a private bill that might allow Ortega a stay of deportation.

The church was buoyed by last year’s midterm elections when Democrats took control of the House of Representatives — including the House Judiciary Committee, and Subcommittee on Immigration and Citizenship. A church group drove to Washington to visit with Rep. Jerry Nadler, the committee chair, taking some of Ortega’s pottery as a gift. The group also visited with Sen. Thom Tillis, one of North Carolina’s two Republican senators.

But so far, there’s been little movement on immigration.

The Rev. Randall Keeney, the church vicar, said he’s become disillusioned by the nation’s politics that have failed so many undocumented people.

“I used to think our representatives acted out of conscience,” he said. “I don’t believe that anymore. I think they only act out of expediency and for political reasons.”

Last year, the ankle bracelet that ICE strapped around Ortega’s leg broke. The church, which has been upfront with ICE about her whereabouts, called the agency to inform officials about it. ICE offered to fit her with a new bracelet.

The church said no.

This weekend, Ortega’s third child, Jackeline, will graduate from a community college with a degree in animal science. Ortega won’t be there to cheer her on when she accepts her diploma.

Her youngest, Carlos Jr., whom she lovingly calls Carlito, is a high school junior. Ortega tears up at the thought that she might miss his high school graduation next year.

Then she wipes away the tears and reminds herself why she chose sanctuary.

“It’s better for me to stay here,” she said. “Here I have my family. If I went back (to Guatemala) we’d be separated.”

Jackeline, Carlos and Carlos Jr. are U.S. citizens, while Ortega’s two older daughters, born in Guatemala, have qualified for the Deferred Action for Childhood Arrivals program.

“It’s hard for us,” said her eldest daughter, Lesvi Molina, who stays with her one night a week. “But it’s nothing compared to what she’s dealing with. It’s very overwhelming to feel like there’s no way out.”

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Arkansas Episcopalians rally support for Syrian school while raising awareness of refugee crisis

Tue, 05/07/2019 - 2:48pm

The Wisdom House Project is a partnership between the Syrian Emergency Task Force and an ecumenical group that originated at St. Peter’s Episcopal Church in Conway, Arkansas, to support a makeshift school for kindergarteners in Idlib province, Syria. The school teaches about 130 students a year. Photo: Wisdom House Project, via Facebook

[Episcopal News Service] If you haven’t thought much about the Syrian refugee crisis lately and want an update, consider asking an Episcopalian from Arkansas.

You might learn that the Syrian province of Idlib is the last stronghold of rebels fighting the government forces of President Bashar al-Assad, and humanitarian activists warn a final showdown in Idlib could create an “apocalyptic scenario” for civilians, many of them refugees displaced from their homes by Syria’s eight-year civil war.

Idlib also is home to the Wisdom House Project, a school for kindergarteners that recently graduated its third class. Those students are the ones with a connection to Arkansas, through an ecumenical partnership with roots at St. Peter’s Episcopal Church in Conway, Arkansas.

With the ministry’s help, life in Idlib carries on in the face of ever-present danger.

“Right now, our biggest concern is the well-being of our students, teachers and their families and figuring out, first of all, how to keep the school going,” the Rev. Teri Daily said in an interview with Episcopal News Service. “And if there comes a time when that isn’t possible, how do we help our families that are on the ground there?”

The Syrian boys and girls who attend Wisdom House Project have become “our students” and “our families” for many Arkansas Episcopalians because of the Wisdom House Working Group, which Daily helped launch in Conway in 2016, while she was rector at St. Peter’s. Since then, the group has raised about $100,000 for Syrian Emergency Task Force, a nonprofit that has used the money to renovate classrooms in Idlib, outfit them with desks and teaching materials, pay teacher salaries and even buy a school bus.

The school now has five teachers and four staff members, who take the photos and videos that fill the Wisdom House Project’s website and social media feeds with the faces of smiling young children.

Money raised since 2016 through the Wisdom House Working Group in Arkansas has helped Syrian Emergency Task Force renovate classroom space for five teachers and their students in Idlib, Syria. Photo: Wisdom House Project

In the photos, the children raise their hands in celebration. They show off their latest craft projects. They stand proudly in front of classroom artworks. They wear hand-sewn uniforms, which were funded by American donations, as were the backpacks draped over their little shoulders. And they hold up colorful letters of hope and encouragement created for them in Arkansas by children they’ve never met.

But this ministry isn’t limited to a narrow focus on the education of 130 or so students in one Syrian community. It also hopes to raise awareness in the United States about the bigger picture in Syria, about a country where hundreds of thousands have been killed in a seemingly intractable internal conflict. That conflict in recent years has been overshadowed globally by the parallel, but separate, fight in Syria against the terrorist group ISIS.

“The word needs to get out about what is happening and how this country is being devastated,” said Jerry Adams, a St. Peter’s parishioner who serves as chair of the Wisdom House Working Group. “The bigger picture is there’s no easy way out for this country.”

Assad began his brutal crackdown against a pro-democracy rebellion in 2011, sparking what the United Nations High Commissioner for Refugees, or UNHCR, calls “the biggest humanitarian and refugee crisis of our time.” An estimated 5.6 million people have fled Syria since the civil war began, most of them to Turkey.

In September 2015, global attention to the plight of Syrian refugees intensified in response to photos of a dead 2-year-old Syrian boy lying face-down on a beach after a boat capsized while his family was trying to flee the war-torn country.

“The international news was plastered with the refugee crisis, of refugees coming out of Syria,” Daily said. “The situation was really dire, and violence was escalating.”

At the same time, some Republican politicians, citing potential terrorist threats, were voicing opposition to resettling Syrian refugees in the United States. President Donald Trump, then a presidential candidate, vowed in December 2015 to implement “a total and complete shutdown of Muslims entering the United States.”

The Episcopal Church also took a public stance that year, when its General Convention voted in July 2015 on a resolution denouncing “the slaughter and displacement of Syrians” and urging congregations to pray “for an end to the humanitarian and refugee crisis in Syria.”

One Sunday that fall, Daily raised the issue in an announcement to her congregation. “I put out a call and said, the refugee crisis that’s taking place in Syria is weighing heavy on my heart, and if it’s weighing heavy on your heart, meet me in the library at 3 o’clock.”

Somewhat to her surprise, more than a dozen parishioners joined her that afternoon, and they began their first conversation about what one Episcopal congregation in Arkansas could do.

They started by learning more about the Syrian conflict and listening to the stories of Muslims originally from the Middle East who had moved to Arkansas. They looked into sponsoring a Syrian refugee family but found that few were being resettled locally. And they initially struggled to find ways of supporting humanitarian outreach in Syria.

Then in March 2016, Mouaz Moustafa, executive director of Syria Emergency Task Force, came to Conway to speak at a TEDx conference hosted by his alma mater, the University of Central Arkansas. The group from St. Peter’s reached out to him by phone, and the morning after his speech, he met over coffee with Daily, her husband and Adams to talk about Moustafa’s native Syria.

“We said, we don’t know how to help,” Daily recalled. “And Mouaz said, ‘You know, there are so many more displaced people living within Syria than there are refugees who have left Syria.” The UNHCR estimates about 6.6 million Syrians are considered internally displaced, or refugees in their own country.

Syria Emergency Task Force had not yet gotten involved in humanitarian work, focusing instead on advocacy in Washington, but Moustafa knew of some Syrian women in Idlib who had begun teaching refugee children and orphans at a makeshift school. After several months of planning and conversation, the nonprofit and the Episcopal congregation agreed to work together in support of the Idlib teachers. St. Peter’s made its first donation to the cause in August 2016, and the next month it officially kicked off the Wisdom House Working Group, committing to at least five years.

Our third class of Kindergarteners has graduated! We received our certificates but our celebration was cancelled due to bombing nearby. #Idlib #Syria #SaveSyria #EyesOnIdlib @syrianetf pic.twitter.com/z7K4ccre6T

— The Wisdom House (@WisdomHseSyria) May 6, 2019

“Since then, Episcopal churches have been really amazing,” said Natalie Larrison, Syria Emergency Task Force’s director of outreach. Larrison, who is based in Arkansas, joined the nonprofit the same year that it formed its partnership with St. Peter’s, and she is its primarily liaison with the Wisdom House school.

One of the first improvements the project made was to find an underground location for the school, essentially the basement of an existing building, which provided increased security for students. The children are all 6 or younger, so they were born after the start of the Syrian conflict.

“They’ve only known war,” Larrison said.

Students at Wisdom House in Idlib, Syria, hold up some of the “Letters of Hope” they received from children in Arkansas. Photo: Wisdom House Project

The Wisdom House Working Group has grown to include representatives from other churches in and around Conway. About 10 or more of them meet regularly in person or by conference call to get updates on the needs at the school in Idlib and to plan fundraisers.

Today, despite a truce last September, violence is on the rise again in Idlib, putting the nearly 3 million people living in the province under constant threat of attack. Adams expressed frustration that the urgency of the crisis doesn’t resonate for most Americans.

“It’s easy to block it out. It’s not next door. It’s Muslims, not Christians,” Adams said. “If your children hear a plane, they think it’s a passenger plane. If you’re in Syria, the kids think they’re being bombed.”

Daily left St. Peter’s in 2017 to serve as rector of All Saints Episcopal Church in Russellville, about 75 miles away from Conway, but she remains involved in the Wisdom House Project. Like Adams, she hopes their work will encourage Americans to pay more attention to Syria.

The project also conveys to Syrians the message that they haven’t been forgotten. That is the purpose of “Letters of Hope,” the letter-writing campaign involving Arkansas children. In photos from Idlib, Daily said she is heartened “to see the faces of the children at the school when they get letters from other children, and to see the faces of the teachers when they feel like they’re not totally alone there.”

– David Paulsen is an editor and reporter for the Episcopal News Service. He can be reached at dpaulsen@episcopalchurch.org.

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Welby: la legislación inglesa le impide al CCA debatir su decisión de excluir de Lambeth a cónyuges del mismo sexo

Tue, 05/07/2019 - 11:16am

El arzobispo de Cantórbery, Justin Welby, a la izquierda, dijo en una conferencia de prensa el 27 de abril que su decisión de no invitar a la Conferencia de Lambeth 2020 a cónyuges del mismo sexo de los obispos era dolorosa para todos los implicados. El arzobispo de Hong Kong y presidente del CCA, Paul Kwong, también participó en la conferencia de prensa. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

[Episcopal News Service – Hong Kong] Los miembros del Consejo Consultivo Anglicano, reunidos aquí del 28 de abril al 5 de mayo, no pueden formalmente debatir la decisión del arzobispo de Cantórbery Justin Welby de excluir a los cónyuges del mismo sexo de los obispos invitados a la Conferencia de Lambeth 2020 .

Welby dijo en una conferencia de prensa el 27 de abril,  en respuesta a una pregunta de Episcopal News Service, que el CCA es el único de los Instrumentos of la Comunión Anglicana que está gobernado por la legislación inglesa.  Está incorporado como “una compañía inglesa con fines benéficos”.  Por vía de la Constitución,  los síndicos “especifican muy claramente lo que puede y no puede hacer” dijo el.

“La doctrina no es uno de los asuntos qué le compete”, dijo Welby  refiriéndose al Consejo.

El “objetivo”del CCA,  según su constitución, es  “promover la religión cristiana y, en particular, promover la unidad y propósitos de las iglesias de la Comunión Anglicana,  en la misión, la evangelización, las relaciones ecuménicas, la comunicación, la administración y las finanzas”. La constitución incluye 30 facultades específicas del CCA después de señalar en su declaración general que “el Consejo tiene la facultad de hacer cualquier cosa que estime que fomenta su(s) objetivo(s) o sea conducente o contingente a hacerlo”.

La cobertura completa de ENS de la 17ª. reunión del Consejo Consultivo Anglicano puede encontrarse aquí.

Welby dijo que  “habrá una oportunidad fuera de la conferencia para que los miembros de la misma me hagan preguntas”  acerca de cualquier tema que quisieran,  y afirmó que no tiene dudas de que el tema de Lambeth saldrá a colación. “Y eso será en una sesión privada, de manera que las personas puedan expresarse libre y claramente, y expresar su desacuerdo, lo cual es perfectamente apropiado”.

Él  hizo notar que la decisión acerca de a quiénes invitar a la Conferencia ha sido la exclusiva prerrogativa del arzobispo de Cantórbery desde la primera conferencia en 1867.

El debate formal de la Conferencia de Lambeth está actualmente en la agenda para el final de la mañana del 4 de mayo como uno de los tres asuntos de la 19ª. sesión de trabajo de las 21 que habrá.  También en la agenda de esa sesión están incluidos un debate sobre las finanzas y asuntos institucionales del CCA (que se transfirió de la sesión anterior)  y la primera de las dos veces en que los miembros considerarán las resoluciones.  La sesión está programada para que dure 75 minutos. En la última reunión del CCA se aprobaron 45 resoluciones, todas ellas en votaciones  de aprobación o rechazo conforme al calendario acordado.

Tanto el Consejo Ejecutivo como la Cámara de Obispos de la Iglesia Episcopal,  así como cierto número de diócesis,  han objetado la decisión anunciada el 15 de febrero, en un blog del Servicio de Noticias de la Comunión Anglicana, por el Secretario General de la Comunión Josiah Idowu-Fearon.

El Secretario General de la Comunión Anglicana, Josiah Idowu-Fearon, dijo el 27 de abril que muchas iglesias fuera de la comunión anglicana están debatiéndose con lo que él llamó “este problema” de las relaciones del mismo sexo. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

Idowu-Fearon escribió que Welby había invitado “a todos los obispos activos”a la reunión periódica de los obispos de la Comunión Anglicana que sesionará del 23 de julio al 2 de agosto de 2020.  Esa decisión representa un cambio de la anterior Conferencia de Lambeth.  En 2008,  el entonces arzobispo de Cantórbery Rowan Williams rehusó invitar al obispo Gene Robinson, que en el año 2003 se convirtió en el primer obispo abiertamente homosexual y con pareja de la Comunión Anglicana.

Sin embargo, Idowu-Fearon dijo en el texto de su blog que “sería inapropiado que cónyuges del mismo sexo fuesen invitados a la Conferencia”.  Agregó que la Comunión Anglicana define el matrimonio como “la unión de por vida de un hombre y una mujer”,  tal como quedó codificado en la Resolución 1.10  de la Conferencia de Lambeth de 1998.

La decisión de Welby provocó también un rechazo en Gran Bretaña, incluida la Universidad de Kent, en Cantórbery,  donde tiene lugar la mayor parte de la conferencia,  y entre algunos miembros de las cámaras del Parlamento.

“Es digno de notar que la controversia no es en un solo sentido”, dijo Welby,  añadiendo qué ha recibido “un número significativo de cartas” que objetan su decisión de invitar a obispos que están en relaciones matrimoniales con personas del mismo sexo cuando ninguno fue invitado en 2008. “Este es un punto que a veces se olvida”, afirmó él.

Mary Glasspool , obispa auxiliar de la diócesis de Nueva York, es el único obispo en servicio activo de la Iglesia episcopal que tiene un cónyuge del mismo sexo, Becki Sander. El Rdo. Thomas Brown debe ser ordenado y consagrado el 22 de junio como el próximo obispo de la diócesis de Maine.  Él está casado con el Rdo. Thomas Mousin.

El único otro obispo activo de la Comunión Anglicana a quien se sabe que afecta la decisión de Welby es el obispo sufragáneo  de la diócesis de Toronto, Kevin Robertson, que se casó con Mohan Sharma, su pareja de casi 10 años,  el 28 de diciembre de 2018.

Cuando K.C. Wong, del Hong Kong Catholic Newspaper  le preguntó a Welby si el problema de las relaciones de personas del mismo sexo era tan apremiante ahora como lo fue cuando Robinson se convirtió en obispo en 2003, Welby respondió  “depende a quién uno le pregunte”.  Es un asunto apremiante en Norteamérica y en partes de Australia, agregó.

“Para ser sincero,  en muchas partes de la Comunión,  no es un asunto que tenga mucha relevancia”, respondió Welby.  En esas zonas  la gente se enfrenta con “problemas de vida o muerte”, dijo,  tales como el aumento de los niveles del agua del Océano Pacífico,  la expansión de los desiertos en África, la violencia sangrienta y la violación como un arma de guerra en Sudán del Sur y en la República Democrática del Congo y la persecución de los cristianos.

“Es un problema apremiante para la unidad de la Comunión o, para ser absolutamente específico, porque no nos pondremos de acuerdo en ese punto, es un problema muy apremiante por la manera en que discreparemos bien y si somos capaces de discrepar bien”, recalcó.

Cuando Idowu-Fearon replicó que muchas iglesias fuera de la Comunión Anglicana están debatiéndose con lo que llamó “este problema”  de las relaciones del mismo sexo, Welby advirtió en contra de esa caracterización.

“No es un problema. Se trata de personas. Cuando tratamos con personas, las tratamos como personas hechas a la imagen de Dios y con la dignidad de ser a la imagen de Dios”, apuntó. “La primera regla es que éstas son personas, y yo creo que la parte más dolorosa para mí de las decisiones que he tenido que tomar es que, en el mismo momento que escribo una carta o tomo una decisión, estoy tomando una decisión sobre personas, y que no hay decisión que dé lugar a que nadie resulte lastimado”.

Su decisión “lastimó a muchas personas”, admitió Welby, “pero habría lastimado a un inmenso número de personas en otras partes de la Comunión”, si hubiera decidido de manera diferente.

“No había una solución amable”, que él rechazó a favor de “la solución desagradable”, afirmó. “No es tan simple como eso”.

Welby señaló que, el 1 de mayo, el CCA suspenderá sus tareas y a los miembros se les ofrecerá la opción de asistir a una “consulta” de 90 minutos sobre Viviendo en amor y fe, el nuevo empeño de la Iglesia de Inglaterra de reflexionar teológicamente acerca de las diversas opiniones sobre identidad y sexualidad humanas.

“Conducirá, espero yo, de manera significativa, a escucharnos más atentamente los unos a los otros en todo el mundo”, subrayó.

Welby dijo que la asistencia opcional a la sesión exige la suspensión de las labores del Consejo porque “eso no cae dentro de lo que el CCA puede hacer”.

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La historia del CCA se encuentra aquí.

La cobertura permanente de ENS al CCA se encuentra aquí.

La cobertura del Servicio de Noticias de la Comunión Anglicana [Anglican Communion News Service] se encuentra aquí.

Se envían mensajes de Twitter a través del hashtag  #ACC17HK.

– La Rda. Mary Frances Schjonberg es redactora sénior y reportera Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri

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El ACC-17 se abre con llamamientos al testimonio cristiano y al discipulado intencional para un mundo mejor y más pacífico

Tue, 05/07/2019 - 11:08am

[Episcopal News Service – Hong Kong] La 17ª. reunión del Consejo Consultivo Anglicano comenzó oficialmente el 28 de abril con una combinación de discursos y la tradicional liturgia anglicana sazonada al final con costumbres chinas.

Cerca del final de la eucaristía, que tuvo lugar en la catedral de San Juan  [St. John’s Cathedral] en el corazón del distrito financiero de esta ciudad, el arzobispo de Hong Kong y presidente del CCA, Paul Kwong le dijo a la congregación que Hong Kong significa “Puerto Fragante”, un nombre que recibió debido al comercio de especias de sus primeros tiempos.

“Creo que de un discípulo emana ‘la fragancia de Cristo’en la vida diaria”, dijo él. “Mi oración es que el CCA-17 pueda ayudar a nuestra Comunión Anglicana a convertirse en dadora de la ‘fragancia de Cristo’ al mundo”.

El arzobispo de Cantórbery Justin Welby le dio gracias a Dios de “que tú has reunido a tu Iglesia de norte y sur, de este y oeste”. Él luego golpeó enérgicamente tres veces un gong ceremonial y declaró abierta la 17ª. reunión del CCA en el nombre de la Trinidad.

San Juan, que está celebrando su 170º. aniversario este año, es la sede de la Diócesis Anglicana de la Isla de Hong Kong, una de las tres diócesis que, junto con la Diócesis de Kowloon Oriental y Occidental y la Zona Misionera de Macao, forma la Hong Kong Sheng Kung Hui, la Provincia Anglicana en Hong Kong. San Juan es el edificio eclesiástico occidental más antiguo que sobrevive en Hong Kong. Durante la ocupación japonesa de Hong Kong, de 1941 a 1945, la catedral fue convertida en un club para los japoneses y despojada de gran parte de su mobiliario original.

Los anglicanos deben llevarles a otros la paz que Cristo les ha traído, dijo el arzobispo de Cantórbery Justin Welby en su sermón del 28 de abril durante la eucaristía de apertura de la 17ª. reunión del Consejo Consultivo Anglicano en la catedral de San Juan en Hong Kong. Foto de Frances Schjonberg/ENS.

Durante su sermón, Welby le agradeció a las víctimas actuales de la persecución de cristianos de toda la Comunión Anglicana por “mantenerse firmes en su fe” y compartirla con otros.

Refiriéndose a los atentados terroristas del Día de Pascua en Sri Lanka, el Arzobispo dijo,  “esa paradoja de la muerte circundante, de las manos de la violencia al parecer triunfantes, es tan antigua como la promesa de Jesús cuando le dijo a sus discípulos, ‘la paz sea con ustedes’”.

El secretario general de la Comunión Anglicana, Josiah Idowu-Fearon, dirigiendo más tarde la Oración de los Fieles, comenzó pidiéndole a la congregación que se pusiera de pie para guardar un momento de silencio por las víctimas de esos ataques.

Welby dijo que los anglicanos y los demás son “llamados a apoyar a esos destrozados por la persecución, por los disturbios civiles y por la guerra”. El apoyo comienza, dijo él, orando por la paz y recibiendo de Dios “mucho más de lo que podemos consumir nosotros de manera que debemos aliviar al mundo que nos rodea” convirtiendo a las personas en pacificadores y reconciliadores.

Welby llamó a los miembros del CCA a orar “para que seamos llenos  de admiración y de paz”, en lugar de escondernos detrás de las barreras del prejuicio. “Porque al hacerlo, perdemos la paz, abandonamos a nuestras hermanas y hermanos, y no tenemos nada de lo cual dar testimonio”, afirmó.

Ese testimonio, sobre el cual el CCA-17 está reflexionando mediante un enfoque llamado “discipulado consciente”, se produce fácil y frecuentemente en algunas partes de la Comunión, si bien en otros lugares, dijo Welby, es “raro, excepcional, e incluso está olvidado”. Por ejemplo, señaló, una encuesta de la Iglesia de Inglaterra encontró que sólo un tercio de los padres que asisten a la iglesia creía que era importante transmitirles la fe cristiana a sus hijos.

“Nuestras familias son nuestro más cercano campo de misión”, subrayó.

Temprano en el día, alocución presidencial

Mientras las primeras sesiones de trabajo del Consejo se iniciaban, en la mañana del 28 de abril, Welby dijo en su alocución presidencial que el CCA se reúne “no para nosotros, sino en el servicio de Dios”.

El CCA es “el grupo más notablemente diverso de la Comunión, representando 2.000 lenguas diferentes y un número semejante de culturas, según Welby. “El milagro de la Comunión es que, a través de la obra de Jesucristo, somos hechos uno por la sola gracia de Dios, no por nuestra elección o por nuestra selección”, dijo.

Welby le recordó al CCA que cada una de las 40 provincias de la Comunión y seis organismos extraprovinciales son tan autónomos como independientes.

“Sabemos que lo que uno de nosotros hace nos afecta a todos. Tenemos el derecho autonómico a tomar decisiones, provincia por provincia, de estar presente o estar ausente”dijo. “Ser interdependiente significa que debemos limitar ese derecho por amor los unos de los otros”.

Welby dejó claro en su alocución que la unidad de la Comunión Anglicana le mostrará al mundo cómo viven los seguidores de Cristo, aunque discrepen.

“No podemos condenar a naciones completas a la ausencia de ayuda, al abandono del apoyo, al solitario sufrimiento por consentirnos el lujo de la desunión”, enfatizó él. Los anglicanos no podemos descuidar a los damnificados por la guerra, abandonar a los pobres y los perseguidos, ignorar el cambio climático o dejar de predicar el Evangelio con la intención de hacer discípulos, “porque creamos que nuestros problemas son más importantes”, dijo el Arzobispo en la parte más animada de su discurso.

Haciendo notar que si bien algunos países saben lo que es vivir en peligro, Welby describió un peligro que dijo se estaba extendiendo por el mundo “en el cual amaga la posibilidad de la ruptura del orden basado en la ley que ha gobernado al mundo desde 1945, y el populismo se levanta  a través del Hemisferio Norte, con el aislamiento como secuela.

“El cambio climático se torna cada vez más peligroso para todo el planeta —un verdadero jinete del Apocalipsis. Es en estos tiempos que la Comunión Anglicana tiene la posibilidad no sólo de ser un lugar de refugio y estabilidad en el mundo, sino un lugar de transformación, un lugar donde el interés propio se torne en servicio, donde el temor se transforme en fe y donde la enemistad y la injusticia se conviertan en el amor y la misericordia del Señor”, dijo Welby.

El Consejo Consultivo Anglicano, personal y clero, fueron recibidos por bailarines de león de varias escuelas de Hong Kong y otras organizaciones de la Hong Kong Sheng Kung Hui, la Provincia Anglicana de Hong Kong, durante una cena el 28 de abril. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

Algunas estadísticas del CCA

El Consejo consultivo Anglicano es uno de los tres Instrumentos de la Comunión, siendo los otros la Conferencia de Obispos Anglicanos de Lambeth y la Reunión de los Primados. El arzobispo de Cantórbery (que es presidente del CCA) es visto como el “Foco de la Unidad” de los tres instrumentos. Debido a que el CCA está compuesto de obispos, clérigos y laicos, es el organismo más representativo de la Comunión.

De los 99 miembros presentes en el CCA-17, 69 son hombres y 30, mujeres. Más de la mitad son miembros nuevos. Cincuenta y seis son ordenados y 43 son laicos. De los 56 miembros ordenados, nueve son mujeres.

Compárese eso con la Reunión de los Primados, que no ha contado con ninguna mujer entre sus miembros desde que período de Katharine Jeffers Schori como 26ª. obispa primada de la Iglesia Episcopal terminó en noviembre de 2015. De los 670 obispos que asistieron a la última conferencia de Lambeth en 2008, 18 eran mujeres, en comparación con 11 en 1998. En la Conferencia de Lambeth 2020 se espera un significativo incremento de esa cifra , pero el total será menos de 60.

Sólo Nigeria y Uganda no enviaron representantes a la reunión del CCA-17. La lista de asistentes aparece aquí.

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El grueso de la reunión está teniendo lugar en el Hotel Costa de Oro [Gold Coast Hotel], a unos 45 minutos del centro de Hong Kong. Se dice que el lugar es más económico que un hotel en la parte principal de la ciudad.

– La Rda. Mary Frances Schjonberg es redactora sénior y reportera Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri

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La Comunión debe enfrentarse a la ‘ignorancia’ y posiblemente al cisma, dice el secretario general del CCA

Tue, 05/07/2019 - 10:55am

[Episcopal News Service — Hong Kong] El 29 de abril, el secretario de la Comunión Anglicana, Josiah Idowu-Fearon, presentó ante la 17ª. reunión del Consejo Consultivo Anglicano un cuadro eclesiástico y económico bastante grave de la Comunión.

Él equilibró una advertencia de “cisma” con relatos que dijo mostraban que “el crecimiento dentro de la Comunión era muy estimulante”. Esto último incluía “centenares” de conversos en Etiopía y Argelia, un programa de evangelización y renovación espiritual en Melanesia y un aumento en el número de jóvenes que se unían a la Iglesia de Inglaterra.

“No dejen que nadie les engañe que, debido a nuestra crisis, el espíritu del Señor no se mueve”, dijo. El Espíritu del Señor se mueve aun más debido a la crisis. Creo que se moverá aún más si somos capaces de concentrarnos en el discipulado”.

Sus comentarios se produjeron durante la hora que dedicó a la amplificación de su informe escrito sobre su labor desde la reunión del CCA-16 en Lusaka en 2014, y sus reflexiones sobre el estado de la Comunión.

Idowu-Fearon les dijo a los miembros del CCA que los últimos tres años “me han abierto los ojos a un grave problema dentro de nuestra Comunión: la ignorancia”.

Afirmó que el problema es doble, comenzando con la “ignorancia deliberada”, la cual dijo que ocurre cuando un obispo o un primado (el líder episcopal de una de las 40 provincias de la Comunión) “pretende que no sabe” lo que significa ser una iglesia anglicana.

“Y luego hay ignorancia como resultado de la falta de conocimiento”, dijo Idowu-Fearon, añadiendo que “dentro de un buen número de nuestros colegios y seminarios teológicos, ni siquiera se enseña anglicanismo; donde se enseña, no es anglicanismo, es anglicanismo hecho a la medida”. Los diferentes contextos provinciales significan que “el anglicanismo tiene muchos rostros, pero hay cosas básicas”, afirmó él, particularmente la eclesiología anglicana, es decir, la comprensión anglicana de la Iglesia.

La cobertura completa de ENS de la 17ª. reunión del Consejo Consultivo Anglicano puede encontrarse aquí.

“Esta es una de la razones principales de la crisis a que nos enfrentamos hoy dentro de esta Comunión”, dijo el Secretario General.

Idowu-Fearon retó al CCA a que ayudara respondiendo la pregunta “¿cómo combatimos la ignorancia que está devorándonos y creando mayores divisiones dentro de la Comunión?”

Algunas provincias siguen la política anglicana en que obispos, clérigos y laicos debaten, “pero en buen número de nuestras provincias y diócesis, particularmente en el sur global, no hay debates” o cuando hay debates, no están bien informados, apuntó.

Pidiendo perdón de cualquiera que pudiera ofenderse, el Secretario General dijo “ustedes creerían que somos una Iglesia [Católica] Romana, donde las decisiones se toman y se transmiten hacia abajo”.

“¿De qué manera”, les preguntó Idowu-Fearon a los miembros del CCA, “ustedes quieren que combatamos esta ignorancia?”

A principios de su informe, el Secretario General había pedido consejo respecto a cómo el arzobispo de Cantórbery puede “extender su ministerio sin convertirse en un papa”.

Cuando empezó la sesión de la tarde, Idowu-Fearon subió al podio para decirle al Consejo que le había garantizado al Padre Anthony Currer, el observador catolicorromano en la reunión que “algo que dije de manera informal, pero seriamente” no “significaba menoscabar a la Iglesia Católica Romana, particularmente la posición del Papa”. El Secretario General dijo que Currer aceptó sus excusas, e Idowu-Fearon pidió lo mismo del CCA.

“Lo que dije era serio. No somos una Iglesia. Somos una Comunión de 40 iglesias —hasta ahora. “Por tanto, no tenemos una curia y no tenemos algo semejante a un papa. Eso es lo que dije. Eso no quiere decir que nuestra política sea mejor que la política catolicorromana”.

Una advertencia de cisma

El secretario de la Comunión Anglicana Josiah Idowu-Fearon presentó un apasionado informe ante el Consejo Consultivo Anglicano el 29 de abril sobre su labor desde la reunión del CCA-16 en Lusaka en 2014 y sus reflexiones sobre el estado de la Comunión. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

La advertencia de Idowu-Fearon acerca de un posible cisma en la Comunión Anglicana se produjo mientras él discutía acerca de la Conferencia Global del Futuro Anglicano (GAFCON por su sigla en inglés), la organización de 11 años de existencia que dice se formó en 2008 cuando “la transigencia moral, el error doctrinal y el colapso del testimonio bíblico en partes de la Comunión Anglicana” habían alcanzado un nivel crítico.

El secretario general dijo al CCA que “la pregunta es ¿cómo debemos responder a GAFCON?”.

Afirmó que “el Señor me ha dado este puesto para plantarme y hablarle la verdad al poder” y en consecuencia él intentaría esa respuesta.

Idowu-Fearon dijo que él y el arzobispo de Cantórbery Justin Welby acogen el compromiso de GAFCON con la renovación de la Iglesia  y orarán por esa labor.

“La dificultad surge cuando GAFCON se involucra con las estructuras de la Comunión de una manera que causa confusión y una posible división”, expresó él, partiendo de la decisión del grupo de formar redes ministeriales. La Comunión tiene 10 redes temáticas que abordan y perfilan varios asuntos y áreas de interés de la Comunión Anglicana. Las acciones de GAFCON no tienen por objeto llenar un vacío en la obra de la Comunión, Idowu-Fearon.

El Secretario General dijo que la “Carta a las iglesias” que el grupo envió en 2018, contiene algunos comentarios “lamentables” acerca de Welby y la Conferencia de Lambeth 2020.

Idowu-Fearon dijo que él tenía una dificultad con el llamado que aparece en la carta “para que algunos  sean invitados a la Conferencia de Lambeth como plenos participantes no siendo claramente miembros de la Comunión, y por el boicot a la Conferencia de Lambeth y otras reuniones de los Instrumentos debido a desacuerdos con algunas de las provincias”.

Añadió que Welby está trabajando con “los miembros de su equipo” para encontrar “una manera de escapar a este dilema”. Sin embargo, el pidió la ayuda del CCA “para evitar un cisma dentro de la Comunión.

Advertencia sobre la economía

Idowu-Fearon dijo que el trabajo de la Oficina de la Comunión Anglicana está económicamente limitado. Más tarde en el día, David White, el director de operaciones de la Comunión, dijo al CCA que la labor bosquejada en un plan estratégico de seis años que los miembros solicitaron en la última reunión en 2016 podía potencialmente al menos duplicar el actual envío anual a la oficina de £2,.0-2,5 millones ($2,6-$3,2 millones).

El Secretario General dijo que “dos provincias mantienen funcionando a esta Oficina de la Comunión Anglicana [así como a nuestros] ministerios dentro de la Comunión”. Él no dijo qué provincias. Su informe escrito decía que esas dos provincias contribuían con el 67 por ciento.

Sin embargo, históricamente, la Iglesia de Inglaterra y la Iglesia Episcopal han sido las dos mayores contribuyentes de lo que se conoce como el Presupuesto Interanglicano. La Convención General ha presupuestado $1.150.000 como su contribución [en el trienio] 2019-2021  (véase la partida 412 aquí). El Secretario General dijo en su informe escrito que el 94 por ciento proviene de 10 provincias.

“Hay provincias que, desde 2011, no han pagado un centavo como parte de su responsabilidad económica con la Comunión”, le dijo Idowu-Fearon al Consejo. Él no nombró a esas provincias.

El Secretario General solicitó el consejo del CCA acerca de qué hacer respecto a esas provincias que “pueden [pagar] pero son económicamente irresponsables”.

Tanto Idowu-Fearon como White dijeron que la oficina de la Comunión comenzará a mirar fuentes de recaudación de fondos más allá de las provincias, tales como Sociedad de la Rosa Náutica de la Comunión Anglicana e instituciones que conceden subvenciones.

“Quiero retar a los miembros de las provincias que no están siendo económicamente responsables. Quiero retarles a que hablen con sus obispos, a que hablen con sus primados respecto a ser económicamente responsables”, afirmó.

El CCA está programado para oír más acerca de finanzas el 4 de mayo y considerar una nueva propuesta para fijar el nivel de compromisos económicos de las provincias.

Después del almuerzo del 29 de abril, los miembros del CCA dedicaron 20 minutos en sus mesas a debatir el informe de Idowu-Fearon. Ellos presentaron resúmenes por escrito de sus reacciones y recomendaciones.

Lea más al respecto

La historia del CCA se encuentra aquí.

La cobertura permanente de ENS al CCA se encuentra aquí.

La cobertura del Servicio de Noticias de la Comunión Anglicana [Anglican Communion News Service] se encuentra aquí.

Se envían mensajes de Twitter a través del hashtag  #ACC17HK.

– La Rda. Mary Frances Schjonberg es redactora sénior y reportera Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri

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Recordando a Rachel Held Evans Obispo Presidente ofrece homenaje

Tue, 05/07/2019 - 10:22am

[6 de mayo de 2019] El siguiente comunicado del Obispo Presidente de La Iglesia Episcopal Michael Curry es un tributo a Rachel Held Evans:

Hoy es un penoso día para nuestra Iglesia y para todos aquellos quienes gracias a Rachel Held Evans encontraron le camino a casa a nuestro Dios amoroso, liberador y vivificante. Ella fue una intrépida buscadora de la verdad y servidora de Jesús, y su testimonio inspirará y sanará a las generaciones venideras. #BecauseofRHE

En tus manos, oh misericordioso Salvador, encomendamos a tu sierva, Raquel. Reconoce, te rogamos humildemente, a una oveja de tu propio redil, a un cordero de tu propio rebaño, a un pecador que tú has redimido. Recíbele en los brazos de tu misericordia … y en la gloriosa compañía de los santos en luz. Amén. #BecauseofRHE

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Bishop of Oregon Michael Hanley announces intention to retire January 2021

Tue, 05/07/2019 - 9:39am

[Diocese of Oregon] Diocese of Oregon Bishop Michael Hanley on May 6 announced his intention to retire in January 2021 and called for the election of his successor.

In a letter to the diocese, Hanley wrote, “My reasons for this are quite simple. First, it is time for me. By the date of my retirement, I will be 66 years old and I will have served as deacon, priest, or bishop for just under 40 years. I feel that God is now calling me to focus [on my family and] being a parishioner in the church.”

Hanley was ordained and consecrated in April 2010 to lead a diocese of 71 congregations and more than 15,000 parishioners. His ministry has included an emphasis on social justice issues, particularly through expanding the diocesan commitment to Latino ministry and his involvement with Bishops United Against Gun Violence. Hanley also serves as part of the Common Table group of Ecumenical Ministries of Oregon, which seeks to build relationships between religious leaders and provide a united voice of faith on community topics.

The Standing Committee will oversee the process, which is expected to include an electing convention in June 2020. Further details will be published, but the process typically includes the formation of search and transition committees, the creation of a diocesan profile, and a period of nominations before the slate is announced.

Hanley concluded his letter, “Thank you, good people, for your help and support over these past nine years. Thank you for your prayers and, perhaps most of all, thank you for allowing me into your diocesan family. It has been an honor and privilege to serve the church with you. I look forward to the rest of my time with you as your bishop.”

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Phoebe A. Roaf consecrated as fourth bishop of the Diocese of West Tennessee

Mon, 05/06/2019 - 2:30pm

Presiding Bishop Michael Curry stands with West Tennessee Bishop Phoebe Roaf at Roaf’s consecration May 4. Photo: Diocese of West Tennessee

[Diocese of West Tennessee] The Rev. Phoebe A. Roaf was ordained and consecrated as the fourth bishop of the Diocese of West Tennessee at 11 a.m. May 4 at Hope Church in Memphis.

Roaf became both the first woman and the first African American bishop in the diocese’s 36-year history. Presiding Bishop Michael Curry led the service as chief consecrator. The Rev. Judy Fentress-Williams, professor at Virginia Theological Seminary and assistant pastor at Alfred Street Baptist Church, both in Alexandria, Virginia, was the preacher.

In addition to a 116-voice mass choir made up of choristers from across the diocese, the LeMoyne Owen College Concert Choir performed the Prelude. Following the service, a celebratory reception was held at the church.

On May 5, the newly consecrated bishop was formally welcomed and “seated” at St. Mary’s Cathedral in Memphis.

Roaf was elected at the Diocesan Convention on Nov. 17 on the first ballot. Prior to election, she was the rector of St. Philip’s, the oldest African American church in the Episcopal Diocese of Virginia, a position she had held since 2011.

Roaf is a lifelong Episcopalian who grew up in Pine Bluff, Arkansas. She received her bachelor’s degree from Harvard University and a Master of Public Administration from Princeton University. She later received a law degree from the University of Arkansas, Little Rock, and clerked for a federal judge for two years before practicing law in New Orleans. She attended Virginia Theological Seminary, where she is vice-chair of the Board of Trustees.

Roaf succeeded the Rt. Rev. Don Johnson, who had served as the third bishop of the diocese since 2001.

The Diocese of West Tennessee was established in 1983 and covers all of Tennessee west of the Tennessee River. It has 8,260 active members and an average Sunday attendance of more than 3,000.

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Jonathan Folts elected 11th bishop of South Dakota

Mon, 05/06/2019 - 9:58am

[Diocese of South Dakota] The Diocese of South Dakota elected the Rev. Jonathan H. Folts as its 11th Bishop at its Special Election Convention in Pierre on May 4.

One of four nominees, Folts was elected on the fourth ballot. Folts, the rector of St. John’s Episcopal Church in Essex, Connecticut, received 40 votes in the clergy order and 103 votes in the lay order. Thirty-eight clergy votes and 96 lay votes were necessary for election on that ballot.

Folts earned his Master of Divinity and his Doctor of Ministry degrees (in Missional Church Development) at Virginia Theological Seminary. He is married to the Rev. Kimberly Folts; they have three children.

“Thank you for your perseverance, thank you for your trust, thank you for being so open to the Holy Spirit,” Folts said in addressing the convention via telephone. “Thank you for your generous invitation to serve Christ with you. I am deeply honored, deeply humbled, deeply grateful – and very, very excited for what lies ahead of us!

“By the grace of God our Creator, steadfastly following in the footsteps of our Savior Jesus Christ, trusting in the full power of the Holy Spirit, and with the help of all the good people of the Episcopal Diocese of South Dakota it is with a humble heart that I accept your invitation to serve and lead as your next bishop,” Folts said in his statement after accepting the election. “I pray and firmly believe that God will equip us all with all things necessary to do His will in this beautiful part of God’s kingdom.”

The other nominees were:

  • The Rev. John Floberg, Rector of St. Luke’s, St. James’ and Church of the Cross on the Standing Rock Sioux Indian Reservation;
  • The Rev. Mark Story, rector of St. Mary’s Episcopal Church, Edmond, Okla.;
  • The Rev. Robert Two Bulls Jr., Missioner of the Department of Indian Work and Multicultural Ministry for The Episcopal Church in Minnesota, and Vicar of All Saints Indian Mission, Minneapolis.

Pending consent of a majority of the church’s bishops with jurisdiction and the diocesan standing committees, Folts will be ordained and consecrated on Nov. 2, with Presiding Bishop Michael Curry as the chief consecrator. Folts will succeed the Rt. Rev. John T. Tarrant, who has served the diocese since 2009 and will retire in July.

Folts, 51, is a life-long Episcopalian who was raised in a clergy family in the Dioceses of West Texas and Northwest Texas.

The Diocese of South Dakota, encompassing 78 congregations, has the largest Native population in the Episcopal Church.

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Anglican Consultative Council elects one of its new youth members to the Standing Committee

Mon, 05/06/2019 - 2:20am

[Anglican Communion News Service] On the final morning  (May 4) of the formal meetings of the 17th meeting of the Anglican Consultative Council (ACC-17) in Hong Kong, three new members have been elected to the Standing Committee including, for the first time, a youth member. The three are, Basetsana Makena, Anglican Church of Southern Africa; Joyce Haji Liundi Anglican Church of Tanzania; and Hosam Elias Naoum, the Episcopal Church of Jerusalem and the Middle East. Makena was attending her first ACC meeting as one of the new regional Youth Members, representing the continent of Africa.

Read the entire article here.

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Process issues, packed agenda prompts ACC-17 members to call for changes at future meetings

Mon, 05/06/2019 - 1:52am

Anglican Consultative Council members raise their hands in a rare actual vote on a measure. Most resolutions were passed by “general consent” or “general assent,” rather than by a show of hands. Photo: Neil Vigers/Anglican Communion News Service

[Episcopal News Service – Hong Kong] As the Anglican Consultative Council concluded its April 28-May 5 meeting here, many members were saying the group needs to reconsider the structure of its meeting and its resolution process.

Episcopal Church ACC members Oklahoma Bishop Edward J. Konieczny, the Rev. Michael Barlowe and Rosalie Ballentine all said in a May 4 interview with Episcopal News Service at the end of the ACC’s last business session that they wished the agenda had not been so crowded. The previous meeting, ACC-16 in Lusaka, Zambia, lasted 12 days in 2016. This meeting ran eight days.

“It became evident among most everybody here that we want to have space and time to learn and understand one another, and to debate and to listen, and to have all of the emotions that go up and down and beyond,” Konieczny said. “I hope that those who have organized this meeting have heard that.”

Business sessions featured video and live presentations coupled with table discussions that at times that many said felt rushed and difficult for those for whom English was not their first language. Ballentine, who attended ACC-16, said this meeting had “an absolute lack of process”

“We talk about ‘walking together,’ but part of that walking together has to be the opportunity for us to talk together, to hear each other, to listen,” Ballentine said. “You can’t do that if  you don’t create the space for that to happen.”

Barlowe wrote a lengthy Facebook post May 2 about what he called the “the control exercised over the interaction and involvement of Anglican Consultative Council members.” Barlowe, who is The Episcopal Church’s executive officer and secretary of General Convention, runs an office that spends much of it time planning meetings, including General Convention, that are meant to operate within what he called the church’s “commitment to participation and transparency” in governance.

During the group’s contentious debate about sexual identity earlier on May 4 Archbishop of Canterbury Justin Welby frequently spoke in French and translated texts displayed on the screens in the room into French and asked others to interpret his comments and to translate the texts into Spanish and Swahili. However, those are only three of the many languages spoken by ACC members.

“Much of the disagreement and much of the confusion and the anxiety today was around language,” Konieczny said. Bishops from the global south told him that they did not understand the wording of parts of his resolution. And, they told him that some word choices would convey concepts that would be “extremely difficult and different” in their culture, he said.

Full ENS coverage of the 17th meeting of the Anglican Consultative Council is available here.

Thus, Konieczny said, those bishops were reluctant to consider the motion. Their reluctance brought the meeting to a halt as Konieczny, some of those bishops and Welby drafted a compromise amendment which rewrote the resolution. Welby eventually explained the compromise in French, translated the text into French, and asked other members to do so in Spanish and Swahili.

ACC members need more than partial translations or to know enough English to able to figure out what’s going on, Konieczny said. They all need a setting in which they can carefully examine the proposed actions and fully participate in the debate so that the council can hear all points of view, he said.

Barlowe said the difficult debate on the sexual-identity resolution showed the “collapse of control,” adding that “the controlled agenda and everything else actually didn’t do what perhaps was intended, which was to stifle debate and conversation.” Instead, when people had a chance to truly debate an issue, he said, they had things to say but interpretation and translation issues and the lack of previous engagement on the issue “made the situation worse.”

ACC Vice Chair Margaret Swinson told her colleagues at the end the last business session of the meeting it was clear go her that “we need a process review around resolutions.”

She cited two reasons. The first was “for the sanity of the resolutions committee,” which often met while others were doing other things such as eating or on trips to visit parishes in Hong Kong.

Episcopal Church ACC members Oklahoma Bishop Edward J. Konieczny, center, the Rev. Michael Barlowe and Rosalie Ballentine talk during a break May 1 outside the Anglican Consultative Council meeting room at the Gold Coast Hotel in Hong Kong. Photo: Mary Frances Schjonberg/Episcopal News Service

The other is the fact that members for whom English is not their first language struggled throughout the meeting from the lack of any formal interpretation or translation services.

There were no official interpreters at the meeting, which was conducted in English. Earlier in the week, Chief Operating Officer David White acknowledged that “for a very large number of people here, English is not your first language.” Many reports and other documents are available in English, French, Spanish and Portuguese, something that was not true at previous ACC meetings. However, resolutions were available only in English.

White said it would have cost the communion office $10,000-15,000 per person to provide interpretation services to those who needed it, a cost he called “financially impossible.” He said those members were asked to “bring somebody with you and we will deal with translations that way.”

More than once during business sessions, Welby called attention to the fact that, as he put it during one point of order, ACC-17 was “insisting that [members] use English, when either they may not read or understand English, or it’s their second or third or even fourth language.”

Swinson said resolution filing deadlines would need to be earlier to allow for translation. She committed the communion’s Standing Committee, of which she is a member, to review that process.

The council’s rules of order seemed to be fluid at times, with council officers sometimes strictly enforcing announced deadlines and limits on resolution amendments, and at other times offering flexibility. May 4 especially featured debate in the midst of sometimes-changing rules about the admissibility of amendments.

The council did not actually vote on many resolutions or amendments, but rather the members were asked by the chair “Are you content to give your general assent to this resolution?” Sometimes, the term “general consent” was used. The chair did not ask for dissenting voices. The session chair did and could decide to put a motion to a show of hands.

In one instance, the members objected to the chair’s decision that they had consented to a measure, despite an audible number of “no’s.” Konieczny asked for a show of hands and was reminded that the council had been told earlier in the meeting that one-third of the members were required for such a request. More than one-third of the members rose to support his request.

Barlowe said that while The Episcopal Church is not perfect, it tries to “level the playing field through things like rules of order and standard parliamentary procedures.” Such rules can seem boring, he said, but they provide “a way to hear all voices.”

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ACC background is here.

ENS coverage of the ACC is here.

The Anglican Communion News Service covered the meeting here.

Tweeting happened with #ACC17HK.

The bulk of the meeting took place at the Gold Coast Hotel, about 45 minutes from central Hong Kong.

– The Rev. Mary Frances Schjonberg is the Episcopal News Service’s senior editor and reporter.

 

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New Anglican Communion budget formula has ‘extreme potential impact’ on The Episcopal Church

Mon, 05/06/2019 - 1:34am

Episcopal Church ACC member Rosalie Ballentine of the Diocese of the Virgin Islands asks May 4 for more information about the new formula for calculating provincial contributions to the Inter-Anglican Budget. Photo: Mary Frances Schjonberg/Episcopal News Service

[Episcopal News Service – Hong Kong] A new formula for setting the level of financial commitments from the Anglican Communion’s provinces approved May 4 by the Anglican Consultative Council has the potential to greatly increases the amount of money expected from The Episcopal Church.

Anglican Communion Chief Operating Officer David White acknowledged that annual formula, based on the number “active bishops” in a province multiplied by their average salary (including housing costs) multiplied by 10 percent produces “the most extreme case of potential impact” for The Episcopal Church.

It would be up to each province to determine the two variables to plug into the formula. The only organization in The Episcopal Church that currently collects bishop and clergy salary information is the Church Pension Fund. It uses that information to calculate annual pension assessments and eventual benefit levels for each clergy participant in the fund. It has traditionally considered that information to be confidential.

Thus, it is impossible run the formula at this point. It was also unclear how the formula would impact the Church of England, which is the largest contributor.

Episcopal Church ACC members Oklahoma Bishop Edward J. Konieczny, the Rev. Michael Barlowe and Rosalie Ballentine voted against the measure when a show-of-hands vote was called for.

Full ENS coverage of the 17th meeting of the Anglican Consultative Council is available here.

The decision came during the last business day of the 17th meeting of the ACC, which ran April 28-May 5.

Historically the Church of England (at 41.4 percent of the total income) and The Episcopal Church (at 21.9 percent) have been the two largest contributors to what is known as the Inter-Anglican Budget. General Convention has budgeted $1.15 million as its total 2019-2021 contribution (line 412 here).

White’s budget report says the ACC’s unrestricted spending budget in 2019 is about $2.3 million. “Given the consistent excess of ambition over resources,” the report says the budget needs a 5 percent annual increase in money available for unrestricted spending, as opposed to money contributed for specific programs.

Ballentine told White “when we look at the proposed formula, just by throwing around some quick numbers, there are some of us whose contributions, voluntary or not but based on this proposal, would increase exponentially.”

She asked him for more details about a line in his report that mentions the communion office’s willingness to negotiate during a 2020-23 transition period with provinces whose expected contribution would dramatically increase or decrease.

“It is absolutely the case that there will be discussion,” White said. “I recognize that [this] is the most extreme case of potential impact. It is not the case that in our planning that we have assumed that it is possible for The Episcopal Church to move from the current position based on history to that which might be determined purely by strict application of the formula in the [transition] time period or potentially at all, but it becomes a basis for discussion.”

“The generosity of The Episcopal Church is not in question,” White said, given its budgetary contribution, Episcopalians’ involvement in the of the Compass Rose Society, which which contributes 21 percent of the communion office’s budget and the “additional bits of support that happen across the communion.” There is only the question as to how the formula “can be managed against that context,” he said.

Oklahoma Bishop Edward J. Konieczny, left, talks May 4 with Anglican Communion Chief Operating Officer David White during a break in discussions about the funding formula for the Inter-Anglican Budget. Photo: Mary Frances Schjonberg/Episcopal News Service

Combining the $1.15 million budgeted as its total 2019-21 contribution with money for “global mission development” and salaries and travel for church-wide staff who work with partners across the communion, the current triennial budget includes $3.89 million for mission and ministry in the Anglican Communion. The triennial budget does not include the work of Episcopal Relief & Development across the communion. The latest annual report is here.

The Inter-Anglican Budget is heavily dependent on the provinces’ contributions, which account for 73 percent of all unrestricted income. Ten of the communion’s 40 provinces and six extra-provincial churches contribute 94 percent of the income. They are (in percentage order) Church of England; The Episcopal Church; Australia; Aotearoa, New Zealand and Polynesia; Canada; Wales; Ireland; Hong Kong; Scotland and Japan.

White’s report said “several” provinces contribute “substantially below the sum requested.” According to a chart in the report, 16 provinces paid nothing in 2018. The non-paying provinces in 2018 were Brazil, Burundi, Central Africa, Central America, Congo, Nigeria, North India, Mexico, Pakistan, Papua New Guinea, Rwanda, South East Asia, South India, Tanzania, Uganda and West Africa. Fifteen paid nothing in 2017, 17 in 2016 and 16 in 2015.

The current voluntary contribution has been calculated based on the province’s historical contribution plus annual inflation. White’s report suggests that the number of active bishops in a province is a reasonable indication of its size and that what a province pays its bishops points to its financial strength. The formula would automatically adjust for numerical and economic growth and would automatically adjust for inflation, the report said.

The budget report said total income might increase by 20 percent to 40 percent if the proposed formula was applied and if half of the current non-contributing provinces started to make regular annual contributions.

The communion’s Standing Committee has regularly discussed “introduction of an operational sanction,” White said, and has considered telling those provinces which can afford to contribute but do not that their representatives to ACC meetings and the Primates Meeting would not be reimbursed by the ACC’s budget, as they are now. However, the resolution passed by ACC members does not include that provision.

In a separate resolution, the ACC accepted a six-year strategic plan for the Anglican Communion Office’s work that outlines work that could potentially at least double the office’s current annual spending of £2.0-2.5 million ($2.6-$3.2 million). It says that $6.6 million in spending by 2025 is “a reasonable ambition.”

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The Anglican Communion News Service covered the meeting here.

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The bulk of the meeting took place at the Gold Coast Hotel, about 45 minutes from central Hong Kong.

– The Rev. Mary Frances Schjonberg is the Episcopal News Service’s senior editor and reporter.

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Welby’s Lambeth invite apology smooths way for Anglican Consultative Council to walk together

Sat, 05/04/2019 - 11:55am

Oklahoma Bishop Ed Konieczny is embraced May 4 by Burundian Bishop Eraste Bigirimana, right, and Diocese of Nairobi Bishop Joel Waweru, both of whom opposed a resolution he proposed. Both participated in crafting a compromise that the Anglican Consultative Council unanimously passed. Photo: Paul Feheley/Anglican Communion News Service

[Episcopal News Service — Hong Kong] Archbishop of Canterbury Justin Welby, working with others, preserved the unity of the 17th meeting of the Anglican Consultative Council on May 4 by apologizing for his 2020 Lambeth Conference decisions about bishops in same-sex relationships and agreeing to renew the communion’s 21-year-old promise to listen to the experiences of LGBTQ people.

“I ask your forgiveness where I made mistakes,” Welby said.

The April 28-May 5 meeting came close to breaking down during the afternoon of its last business day, not over the Lambeth Conference, but over the larger issue of how much the council ought to say about the full inclusion of LGBTQ people in the life of the church.

The conflict arose via Oklahoma Bishop Ed Konieczny’s resolution calling on the communion’s Standing Committee to gather information about the provinces’ efforts to listen to people “who have been marginalized due to their human sexuality within the church, society and their respective cultures.”

Full ENS coverage of the 17th meeting of the Anglican Consultative Council is available here.

The members did not object to that work. However, a number of them refused to accept the resolution’s preamble, which would have reaffirmed “the respect and dignity of persons as Children of God who have been marginalized due to their human sexuality” and state that “they should be fully included in the life of the Anglican Communion.”

The frank but polite debate over the resolution, the intense negotiations that took place during breaks in that debate and the ensuing completely rewritten resolution proved that “in the end, the love of Christ showed through,” Konieczny told Episcopal News Service after the meeting. “We showed that we’re able to have conversation and we’re able to understand one another and that we’re able to compromise.”

“Maybe what little bit of what we did here can be an example for the larger communion and, for those who chose to stay away, that maybe in some way this will help them at least think about coming back.”

Nigeria, Rwanda and Uganda did not send members to the ACC-17 meeting. Some bishops have said they will not attend the Lambeth Conference because they object to the theological stances of other bishops and provinces.

The Rev. Michael Barlowe, The Episcopal Church’s clergy member on ACC, called Konieczny’s weeklong effort “courageous.” The Episcopal Church, he said after the meeting, was served well by Konieczny “graciously trying to engage a very controversial subject.”

The entire ACC was gracious during the nearly three hours of debate and negotiation, said Rosalie Ballentine of the Diocese of the Virgin Islands, The Episcopal Church’s lay member.

“It does show that we can disagree in a loving way,” she said. “Some of us in The Episcopal Church sometimes need to learn to step back and realize that it’s really supposed to be about Jesus, about God, about how we walk in faith, as opposed to getting our way. A lot of that was demonstrated today.”

Debating ‘included’ versus ‘welcomed’

The language in the resolution’s preamble touched all the rifts in the communion over sexuality and went too far for some. It got no better when an amendment proposed changing the last clause “they should be fully included in the life of the Anglican Communion” to “they are fully welcomed in the life of the Anglican Communion.”

The members debated the nuances of being “included” or “welcomed,” and whether the understanding of either word changed when translated into other languages.

Konieczny accepted the amendment to move the resolution forward and it passed 38-20, with 17 abstentions.

During the ensuing debate on the resolution, Sudanese Archbishop Ezekiel Kondo said that in his majority-Muslim country “tomorrow the church will be closed” if the ACC agreed to the resolution. “If we pass this resolution, we are sending a very wrong signal” to the church and the world, he said.

Bishop Eraste Bigirimana, from the Burundian Diocese of Bujumbura, said the communion has been divided since Anglicans formally began talking about sexuality at the 1998 Lambeth Conference. The division, he said, comes because not all believe that “the Bible is very clear: fornication is a sin, adultery is a sin, homosexuality is a sin for the Christian.” Bigirimana said “the Bible has to be our reference.”

Diocese of Nairobi Bishop Joel Waweru opposed the resolution because it “sets doctrine,” something the ACC does not do. He said ACC members “have not had any time to discuss issues of human sexuality,” but were now being asked to vote on a resolution about it. And, Waweru argued, the resolution ought to be expanded to include people who have suffered discrimination for any reason.

“As one coming from the global south,” the bishop said he agreed with others who worried that passing the resolution would give fodder to conservative Anglicans, prompting even more of them to boycott the 2020 Lambeth Conference.

Canadian Diocese of Edmonton Bishop Jane Alexander told her colleagues that the ACC resolution simply reminded the church about the yet-unfulfilled commitment the 1998 Lambeth Conference made via Resolution 1.10 to listen to LGBTQ people.

If the ACC cannot reaffirm the respect and dignity of those who have been marginalized due to their human sexuality, she said, “then my heart is broken and we’ve broken our Baptismal Covenant,” and “we didn’t mean a word” of a Code of Conduct, which members passed at the start of the meeting that contains a similar statement.

Near the end of nearly 45-minute debate, Konieczny said he would not support a proposal that was made to delete the entire preamble. He said he worked on the resolution all week and accepted “multiple revisions” because he was conscious of the differences that ACC members represent.

“I’m distressed. My heart is broken. My faith is challenged that” the council cannot affirm the statement made in the week-old Code of Conduct and “that we want to send a message to the world that we will respect you at a distance, but you’re not welcome. This is not the body of Christ in which I belong.”

For the ACC to debate whether anyone was a child of God and welcome in the church “is beyond my understanding,” he said, adding that 50 percent of the geographical areas of the member churches “disenfranchise, incarcerate and execute people who differ in their human sexuality, yet we say nothing.’

“Instead, we’re worried about the politics instead of the people.”

After the members paused to pray, ACC Vice Chair Margaret Swinson ruled that the proposal to delete the preamble “destroys the spirit in which this motion was offered too much” for her to exercise her discretion to allow it to come to a vote.

During the afternoon tea break, an increasingly large group of ACC members gathered around the Archbishop of Canterbury and Oklahoma Bishop Ed Konieczny as they stood below the dais in the council’s meeting room, searching for compromise. Photo: Mary Frances Schjonberg/ Episcopal News Service

Welby suggested that the council pause for table group discussion. That pause led into what became a nearly 50-minute “tea break” during which various combinations of members and staff huddled, sometimes joined by Konieczny, trying to craft a compromise. Welby was often at the center. Waweru and Konieczny worked together at one point, Waweru with his hand on Konieczny’s back as he sat and read the final proposal.

With that draft in hand, Swinson asked the members to listen to Welby and decide if they could accept it as a compromise. He reminded the members that the Anglican Communion has fiercely disagreed in the past about contraception, divorce and women’s ordination. “So, we must not panic” about the current chapter in the communion’s the nearly 30-year-old debate about sexual identity.

The archbishop of Canterbury is known as the “focus of unity” for the ACC, Lambeth Conference and the Primates Meeting. In that spirit, Welby said it is his “fault and my responsibility” that certain people are upset because some people were invited to the 2020 Lambeth Conference and others were not.

“It may be that at the end of time, I will understand that I got that wrong, and I will answer for it in one respect or another on the day of judgement,” he said. “Where I handled it badly, which I am sure I did, for one group or another, I want to apologize to you because I have not helped the communion, either for those who are concerned by who was invited or those who are concerned by who was not invited.

“I ask your forgiveness where I made mistakes.”

Diocese of Nairobi Bishop Joel Waweru, standing at left, keeps his hand on Oklahoma Bishop Ed Konieczny’s shoulder as the latter reads the language of a possible compromise that threatened to derail the last business session of ACC-17. Archbishop of Canterbury Justin Welby stands reading at Konieczny’s left, Bishop of Lambeth Tim Thorton is at his right and next to Thornton is Lambeth Palace Assistant Chief of Staff Stephen Knott. ACC Vice Chair Margaret Swinson, at right, talks with ACC legal advisor Darren Oliver while Bishop Anthony Poggo leans over the table. Photo: Mary Frances Schjonberg/ Episcopal News Service

The compromise wording, which came to the council as an amendment by Waweru, notes “with concern the pattern of invitations to the Lambeth Conference 2020” and asks Welby to put in place a listening process “with supportive and independent facilitation in order to hear the concerns and voices of people especially those who have felt themselves marginalized with regard to their sexuality.”

Welby must also organize the collection of the work already done in the communion since Lambeth 1998 Resolution 1.10 called for such a process. He is to report to the Standing Committee and ACC-18 in 2022. Lastly, the resolution asks him to report to both groups about “all issues of discrimination” across the communion.

After his apology and explanation of Waweru’s amendment, Welby apologized in French and translated the amendment into French. He asked Diocese of Northern Argentina Nick Drayson to translate both into Spanish and Diocese of Central Tanganyika Bishop Dickson Chilongani to do the same in Swahili. Members for whom English is not their first language have struggled throughout the meeting from the lack of any formal interpretation or translation services.

“Out of respect and love and affection for our archbishop and out of love and affection for our member churches, and especially for my brothers in the global south, and for the unity of the church,” Konieczny said that he was “willing to accept this amendment from my brother, Joel.”

Struggling to speak, he said he wanted his “brother bishops in the south” to know that “we are willing to talk, and walk in unity and love together, and encourage them to come and meet with us.”

Waweru’s amendment passed 83-0 with three abstentions in a straw poll meant to test its strength. Waweru, Chilongani and Bigirimana came to Konieczny to hug him. Konieczny kissed Waweru’s hand as the members began to sing “Bless the Lord, my soul.”

The council formally convened and passed the amended resolution “by general consent.”

The resolution, titled “The dignity of human beings,” says

”The Anglican Consultative Council

  1. notes with concern the pattern of invitations to the Lambeth Conference 2020 and requests that the Archbishop of Canterbury as a focus of unity ensures that a listening process is put in place with supportive and independent facilitation in order to hear the concerns and voices of people especially those who have felt themselves marginalized with regard to sexuality. The Archbishop of Canterbury will also be responsible for compiling all the work done in this area across the Anglican Communion since Lambeth 1998 and reporting to the Standing Committee [of the ACC] and ACC18.
  2. requests the Archbishop of Canterbury to look at all issues of discrimination across the Anglican Communion and make recommendations to the Standing Committee and to report back to ACC18.”

The council later rejected a previously filed resolution that would have asked Welby to consider establishing a theological task group to clarify the core identity and boundaries of the Anglican Communion in the 21st century. Konieczny said he feared the resolution’s actual intent was to create a body with the power to declare “who’s in and who’s out in the Anglican Communion.”

– The Rev. Mary Frances Schjonberg is the Episcopal News Service’s senior editor and reporter.

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